Rosa la princesa bondadosa

Había una vez… 

Una princesa llamada Rosa que vivía en un enorme castillo con un inmenso jardín que estaba rodeado de un foso lleno de agua que protegía a la princesa y a su familia. Rosa era conocida en todo el reino por su bondad y generosidad, pero apenas salía del palacio, pues era muy pequeña para corretear sola por el bosque sin supervisión.

Sin embargo, a medida que crecía se volvía más curiosa sobre el mundo más allá de los muros del castillo, y todos en el reino empezaron a preocuparse por si se estaba volviendo demasiado aventurera para cuidar del reino cuando fuera mayor.

Cuentos de princesas

A medida que pasaba el tiempo, más ganas tenía Rosa de sumergirse en el frondoso bosque que rodeaba el castillo. Pasaba muchas tardes paseando entre los árboles más cercanos al castillo pero nunca iba más lejos. Fue en uno de esos paseos cuando Rosa se adentró en el bosque y se topó con una pequeña y destartalada cabaña. 

Como princesa de buen corazón que era, llamó a la puerta para ver quién había allí y si estaban todos bien. Una anciana abrió la puerta y la princesa asomó la cabeza al ver que la pequeña cabaña estaba en muy malas condiciones, los muebles eran muy viejos y las paredes estaban llenas de humedades y manchas.

Sin dudarlo, Rosa prometió ayudar a la anciana a arreglar la cabaña. Llamó a los ayudantes del castillo y juntos pintaron la casa, arreglaron el tejado y plantaron un huerto en el patio trasero. La anciana estaba encantada y se lo agradeció a la princesa de todo corazón.

A partir de ese día, la princesa visitó la casita con regularidad para ver cómo estaba la anciana y llevarle frutas y verduras frescas del huerto del castillo. Las dos se hicieron muy buenas amigas, pero lo que Rosa no sabía era que su nueva amiga no era una anciana, sino un hada disfrazada, enviada para proteger a la princesa y asegurarse de que siempre eligiera el camino de la bondad y la felicidad. 

A los pocos años, Rosa descubrió quién era realmente la anciana – “¿Por qué me lo has ocultado todos estos años? – preguntó sorprendida. – “Mi deber era y será siempre protegerte y también guiarte para que elijas el camino correcto para ti y para los ciudadanos de tu pueblo, he estado esperando todo este tiempo enseñándote valores y he visto cómo te has convertido en una gran persona bondadosa y generosa, siempre dispuesta ayudar a los demás” – dijo el hada madrina – “Rosa, ya estás lista para ser la reina del pueblo.» – añadió con orgullo. 

Rosa se emocionó y se sintió muy feliz y agradecida de haber tenido a su hada madrina siempre a su lado. Empezó a recordar momentos en los que le había enseñado a valorar lo que tenía, a compartir, a cuidar de los demás… y entendió cómo le había cuidado todo este tiempo.  A partir de ese momento, Rosa prometió que sería la mejor reina para su pueblo, que trabajaría por ayudar a que todos sus habitantes fueran siempre felices, ya que verlos a ellos felices también le haría feliz a ella.

Cuento original escrito por habiaunavezuncuento.com

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