El castor que no se lavaba los dientes

Castor no se lava los dientes

Hugo era un castor muy alegre y sonriente, le encantaba nadar en el rio y jugar con sus amigos a juntar palos de madera y crear presas.

Era conocido por su gran sonrisa, tenía dos hoyuelos marcados y profundos que le gustaban mucho a los demás castores.

Pero Hugo era un poco travieso, y todas las mañanas cuando su mamá le levantaba para empezar el día le pedía que se lavara los dientes antes de salir de casa, y Hugo nunca le hacía caso.

– Luego me los limpio, mamá, ahora tengo que irme, me están esperando! – solía decir a su madre, después le sonreía luciendo sus enormes hoyuelos y salía por la puerta.

Todos los días se repetía la misma historia, Hugo salía escopeteado por la puerta y se olvidaba de lavarse los dientes, tampoco lo hacía después de comer ni antes de dormir.
Un día, Hugo estaba nadando en el rio, juntando palos con sus amigos cuando de repente…

-¡AY!- gritó
– ¿qué te ocurre? – Le preguntó uno de sus amigos
– ¡Me he hecho daño en un diente! – contestó.

Entonces Hugo miró a sus amigos asustado. De repente sus amigos empezaron a mirarle con cara de asombro, ¡A Hugo se le había caído un diente!, no lo podían creer, era la sonrisa más famosa del grupo y ahora le faltaba un diente.

Hugo corrió a casa, tapándose la boca para que nadie viera lo que le había ocurrido.

Nunca más podre sonreír – pensaba – miss hoyuelos desaparecerán – se entristecía.
Cuando llego a casa, su madre le abrazó:
– Por eso te digo siempre lo importante que es lavarse los dientes todos los días, debes hacerlo para que estén siempre blancos, relucientes y sobretodo sanos, muy sanos y puedas sonreír siempre que quieras.
– Ahora que has aprendido la lección – continuó diciendo su madre – debo decirte que no te preocupes, ese era un diente de leche, pronto te crecerá otro diente. ¡Pero cuídalo bien!

Castor se lava los dientes

Desde entonces Hugo se lava los dientes todos los días, por la mañana, después de comer y antes de dormir y ahora no es famoso sólo por sus simpáticos hoyuelos, también por ser el castor con los dientes más brillantes del bosque.

Relato original escrito por: Habiaunavezuncuento.com

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